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lunes, 5 de diciembre de 2022

Josef Breuer: biografía de este pionero del psicoanálisis

 

Josef Breuer: biografía de este pionero del psicoanálisis

Este médico, famoso por crear el método catártico y tratar a Anna O., dejó huella en Sigmund Freud.

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El médico y fisiólogo Josef Breuer es conocido sobre todo por utilizar por primera vez el método catártico en el célebre caso de Anna O., que inspiraría a su discípulo Sigmund Freud a crear el psicoanálisis. No obstante, las concepciones de Breuer diferían de las de Freud en aspectos centrales.

Breuer es una figura relevante en la historia de la neurofisiología y del psicoanálisis. En este artículo repasaremos su biografía, sus aportaciones a estos dos campos y su relación con Freud; para ello es necesario describir también el papel destacado de Anna O. en el campo de la histeria.

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Biografía de Josef Breuer

Josef Breuer (1842-1925) estudió Medicina en la Universidad de Viena y durante sus primeros años de práctica profesional trabajó como ayudante de Johann von Oppolzer y posteriormente de Karl Hering, un fisiólogo conocido por sus estudios sobre la percepción visual y los movimientos oculares.

Breuer realizó importantes aportaciones en el campo de la neurofisiología. Durante su colaboración con Hering describió el papel del nervio vago en la respuesta respiratoria; esto daría lugar al concepto del “reflejo de Hering-Breuer”, que sigue vigente en la actualidad.

Asimismo fue uno de los primeros en proponer que el equilibrio depende del movimiento del fluido en los canales semicirculares del oído interno y de la información que el cerebro recibe en relación a estos desplazamientos.

Durante buena parte de su vida Breuer trabajó como médico de familia y como médico personal de muchos intelectuales residentes en Viena, entre ellos el filósofo y psicólogo Franz Brentano. Además fue profesor de fisiología en la Universidad de Viena, donde instruyó a Sigmund Freud, con quien colaboraría más adelante.

El caso de Anna O.

En 1880 Breuer empezó a tratar a Bertha von Pappenheim, una paciente de histeria que tuvo un rol fundamental en el surgimiento del psicoanálisis. Pasaría a la historia como “Anna O.” ya que éste fue el seudónimo que le otorgaron Breuer y Freud en su obra conjunta Estudios sobre la histeria, la piedra angular del psicoanálisis temprano.

Según Breuer, Pappenheim tenía dos personalidades que se diferenciaban cada vez más a medida que avanzaba el tratamiento. Mientras que la primera era triste y aprensiva, la segunda tenía un carácter más infantil y explosivo. Este caso es uno de los primeros ejemplos registrados del trastorno de identidad disociativo (o “personalidad múltiple”).

Breuer notó que los síntomas de Pappenheim, que consistían sobre todo en parálisis, mudez y ceguera parciales, remitían de forma temporal cuando hablaba sobre ellos bajo hipnosis y les atribuía una causa. La paciente también se sentía aliviada cuando hablaba sobre sus sueños o sus alucinaciones, y fueron sus propias preferencias las que guiaron a Breuer.

Pappenheim llamaba a este tipo de intervención “cura del habla” o “limpieza de chimenea”; así nació el método catártico, consistente en hipnotizar al paciente para que recordara el evento traumático que desencadenó el síntoma (o para que inventara tal recuerdo) y así eliminar las emociones negativas asociadas, y en consecuencia el síntoma.

Freud y los “Estudios sobre la histeria”

El caso de Anna O. inspiró a Sigmund Freud para escribir el libro Estudios sobre la histeria en colaboración con su maestro Breuer. En esta obra, que apareció en 1895, se describe el tratamiento de Bertha von Pappenheim y cuatro mujeres más mediante la hipnosis y el método catártico.

A nivel teórico, Freud y Breuer defendieron dos hipótesis distintas en el libro: mientras que el primero opinaba que la histeria se debía siempre a recuerdos traumáticos relacionados con la sexualidad, según Breuer también podían existir causas neurofisiológicas.

Al contrario de lo que se cuenta en “Estudios sobre la histeria”, Anna O. no se recuperó completamente mediante el tratamiento de Breuer sino que acabó siendo internada. No obstante, con el tiempo sus síntomas se aliviaron y se convirtió en una personalidad destacada en el feminismo alemán de la época, así como en una firme opositora del psicoanálisis.

La relación entre Breuer y Freud se deterioró rápidamente. Freud no sólo mostraba una confianza en el método catártico que Breuer consideraba injustificada, sino que mitificó el caso de Anna O. para promocionar lo que se convertiría en el psicoanálisis. Hacia el final de su vida Breuer vio a Freud por la calle e hizo un amago de saludarlo, pero su discípulo lo ignoró.

El legado de Breuer

La “cura del habla” que Breuer desarrolló con la inestimable colaboración de Bertha von Pappenheim se convertiría en la semilla del psicoanálisis de Freud y, en consecuencia, de la psicoterapia convencional del siglo siguiente.

Las hipótesis de Breuer con respecto al caso de Anna O. dispararon el interés por los procesos inconscientes, especialmente en torno a la etiología de la histeria y otras neurosis. Sin embargo, Breuer se distanció de Freud porque no estaba de acuerdo con su énfasis en los traumas psicosexuales como causa única de estos trastornos.

Breuer consideraba que la hipnosis y el método catártico podían facilitar la creación de falsos recuerdos, aunque estos fueran sentidos por los pacientes como verdaderos. Muchos críticos posteriores de Freud darían la razón a Breuer y a su aproximación más precavida.

 

Arturo Torres

Psicólogo

Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.

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Terapia catártica

 

Terapia catártica

 Sirvió de punto de partida al psicoanálisis freudiano

Introducida por Breuer, la terapia catártica sirvió de punto de partida al psicoanálisis freudiano, como parte del proceso de hipnosis, que hacían emerger en el paciente impulsos e ideas reprimidas por su consciencia, que se manifestaban de forma intensa en este estado. Ambos doctores concedían a este proceso eficacia terapéutica pero, al parecer, en la mayoría de los casos el origen del problema del paciente no se encontraba en una única experiencia traumática y los síntomas no desaparecían de forma espontánea.

La evolución del psicoanálisis desvinculó el proceso hipnótico y convirtió la catarsis en parte de la terapia psicoanalítica. La catarsis emocional permite a quien la experimenta descargar la energía que generan nuestras emociones reprimidas. Es, por tanto, un proceso liberador, ligado a la necesidad de aliviar conflictos inconscientes.La catarsis conduce a un cambio

Acepciones modernas

La palabra catarsis tiene otra acepción, adaptada al lenguaje cotidiano, referida a la experimentación de un momento emocional intenso, que normalmente conduce a la liberación o a un cambio positivo en la vida de una persona. Se hace referencia a este término cuando se habla de no reprimir emociones intensas y se produce un episodio liberador. Muchas personas sienten que van a explotar si no encuentran una forma de soltar las emociones reprimidas.

También se utiliza en ocasiones para referir lo que se siente durante algún evento traumático o estresante, como el fallecimiento de un ser querido, un accidente o un problema de salud.

La catarsis es una vía de escape, un proceso que, de ser necesario, puede resultar muy útil. Aunque también es posible no llegar a ese extremo, por ejemplo, admitiendo las emociones desde el momento en el que aparecen, considerando que forman parte de un proceso de crecimiento. Exteriorizarlas y vivirlas para librarse de ellas, en lugar de reprimirlas. Dejar que crezcan en el interior podría ser una mala idea, porque nos pueden causar más dolor y llevarnos a un proceso estresante que porta presión.

En cambio, las expresiones de emoción controladas pueden ser terapéuticas. Pero, para llegar a ello, es necesario comprender que no pasa nada por expresar cómo nos sentimos, por ser y mostrarnos vulnerables y, hoy en día estamos poco acostumbrados a expresar sentimientos. 

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https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20220401/8168561/catarsis-proceso-liberacion-emocional-psicologia-nbs.html

sábado, 3 de septiembre de 2022

Sigmund Freud: biografía y obra del célebre psicoanalista

 

Sigmund Freud: biografía y obra del célebre psicoanalista

Los fundamentos elementales del psicoanálisis y la vida de Freud.

Sigmund Freud es, quizás, el pensador más famoso, polémico y carismático de la psicología del siglo XX.

Sus teorías y su trabajo han dejado una huella importante en el modo en el que durante décadas se han dado explicaciones sobre el desarrollo en la infancia, la personalidad, la memoria, la sexualidad o la terapia. Muchos psicólogos han sido influenciados por su obra, mientras otros han desarrollado sus ideas en oposición a él.

Hoy en día, la psicología científica se desarrolla al margen de las ideas de Sigmund Freud. Sin embargo, eso no le resta valor histórico a este investigador. A continuación repasaremos su vida y su obra a través de una biografía de Sigmund Freud, en la que conoceremos su trayectoria vital e intelectual.

Breve biografía de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis

Freud es el padre del psicoanálisis, un método que tiene como objetivo el tratamiento de enfermedades mentales. El psicoanálisis freudiano es una teoría que intenta explicar el comportamiento de los seres humanos y se basa en el análisis de los conflictos sexuales inconscientes que se originan en la niñez.

Esta teoría sostiene que los impulsos instintivos que son reprimidos por la conciencia permanecen en el inconsciente y afectan al sujeto. El inconsciente no es observable por el paciente: el psicoanalista es quien debe volver accesibles dichos conflictos inconscientes a través de la interpretación de los sueños, los actos fallidos y la asociación libre.

El concepto llamado “asociación libre”, trata de una técnica que busca que el paciente exprese, durante las sesiones de terapia, todas sus ideas, emociones, pensamientos e imágenes tal y como se le presentan, sin restricciones ni ordenamientos. Tras esta apertura, el psicoanalista debe determinar qué factores, dentro de esas manifestaciones, reflejan un conflicto inconsciente.

Primeros años y formación universitaria

Sigmund Freud nació en Freiberg, Imperio Austríaco, en el año 1856, en el seno de una familia ucraniana de origen judío y situación económica humilde.

Al llegar el 1860, su familia se trasladó a Viena, y se asentó en esta ciudad durante los años siguientes. Con 17 años, el joven Freud entró a la Universidad de Viena para estudiar medicina, graduándose poco después. Luego, hacia 1877, se especializó en el estudio del sistema nervioso en peces, área en la que destacó como investigador.

Luego, en el año 1882, empezó a trabajar como médico en el Hospital General de Viena. En el 1886 se casó con Martha Bernays y empezó a ejercer de manera privada especializándose en los trastornos basados en alteraciones en el sistema nervioso. Sin embargo, pronto empezó a interesarse en lo puramente psicológico. Hacia 1889, empezó a desarrollar la teoría psicoanalítica.

La relación de Sigmund Freud con Charcot y Breuer: Origen del Psicoanálisis

Para entender su teoría, hay que saber que todo empezó en París, donde Sigmund Freud se encontraba gracias una beca. Allí pasó mucho tiempo al lado de Jean-Martin Charcot, un famoso neurólogo estudioso del fenómeno hipnótico, y así comienza su interés en la sugestión y el estudio de la histeria. Una vez finalizada la beca, Freud regresó a Viena y compartió las teorías de Charcot con otros médicos, pero todos le rechazaron salvo Josef Breuer, un amigo suyo.

Además, Breuer tuvo un papel importantísimo en la vida de Sigmund Freud como figura paterna, aconsejándole en los distintos aspectos de la carrera que compartían, apoyándole económicamente para que estableciera su consultorio como médico particular, creando el método catártico y redactando con él la obra inaugural de la historia del psicoanálisis.

El famoso caso de Anna O.

El caso de Anna O. (su nombre real era Bertha Pappenheimmarcó un antes y un después en la carrera de un joven Freud. Anna O. era una paciente de Breuer que sufría histeria, pero ambos se hicieron cargo de su problema. La paciente era una joven que en otoño de 1880 enfermó. Cuando tenía cumplidos los 21 años, inesperadamente su padre cayó enfermo y se vio obligada a cuidar de él. Fue tanta su atención hacía su padre, que el gran descuido que ella se dio a sí misma la condujo hacia la anemia y debilidad. Pero estos problemas; que pronto la postraron en cama, fueron seguidos por malestares aún más alarmantes: parálisis, una grave perturbación del lenguaje y otros síntomas que aparecen tras de la muerte de su padre, y por la que es diagnosticada como histérica.

El tratamiento de Breuer se centraba en inducir a la paciente a un estado hipnótico y persuadirla para que rememorara las circunstancias previas a la primera aparición de cada uno de los síntomas padecidos. Al salir del trance hipnótico, dichos síntomas histéricos iban desapareciendo uno a uno. El médico realizaba este tratamiento dos veces al día, y Anna O. lo solía llamar “cura por la palabra”. Breuer lo bautizó como método catártico. En el caso de Anna O. se concluyó que había padecido abusos sexuales en su infancia por parte de un familiar, y pese a que parecía que la terapia funcionaba, apareció una trasferencia sexual entre la paciente y el médico. Luego hubo problemas con un falso embarazo de la paciente, enamorada de su terapeuta, y Breuer se apartó hostigado por los celos de su mujer.

Breuer y la histeria

Breuer llegó a la conclusión de que las pacientes que mostraban los síntomas de la histeria no tenían dolencias físicas sino que, en realidad, sus síntomas eran el resultado de la acción permanente de ciertas experiencias traumáticas del pasado y que se habían reprimido, aunque no olvidado, y además, que al liberar dichos pensamientos reprimidos, exteriorizándolos y aceptándolos de manera consciente, los síntomas desaparecían.

En un principio, Breuer no hizo públicos sus descubrimientos, pero los compartió con Freud. Este último utilizó dicho método, pero dejó de lado la hipnosis y en su lugar estableció el procedimiento de “asociación libre”.

Más tarde, la relación entre Breuer y Freud comenzó a decaer debido a varias discusiones en el campo de lo científico. Breuer se apegaba a una concepción cientificista clásica que no aceptaba la separación total entre fisiología y psicología, mientras que Freud apostaba por la creación de todo un sistema teórico nuevo para la psicología y una independencia absoluta de cualquier otra rama médica.

Por otro lado, Breuer concebía al método catártico con la hipnosis, pero sin la adopción de la “asociación libre” ni otras modificaciones y ampliaciones sugeridas por Sigmund Freud. La amistad acabó por romperse definitivamente al año de una publicación conjunta.

La mente inconsciente

Sigmund Freud desarrolló un mapa topográfico de la mente en el que describió las características de la estructura y el funcionamiento de la mente. En este modelo, la mente consciente es solo la punta del iceberg. En la mente inconsciente descansan muchos de nuestros impulsos y deseos primitivos que están mediados por la preconciencia.

Freud desarrolló la teoría de que algunos eventos y deseos causaban tanto miedo y dolor a sus pacientes, que permanecían guardados en el oscuro subconsciente, afectando a la conducta de manera negativa. Esto sucedía debido al proceso que llamó “represión”.

En su teoría da mucha importancia a la mente inconsciente, ya que el objetivo del psicoanálisis es hacer consciente lo que está molestando en el inconsciente.

Sin embargo, aún le faltaba conocer los mecanismos por los que los procesos psicológicos inconscientes tienen lugar. Como veremos, no tardó en desarrollar una serie de conceptos creados para comprender el modo en el que, hipotéticamente, lo inconsciente domina lo consciente.

Las instancias psíquicas

Más tarde, Freud desarrolló un modelo de la mente que estaba compuesto por el ELLO, el YO y el SUPER-YO, y lo llamó el “aparato psíquico”. Tanto el ELLO, el YO y SUPER-YO no son áreas físicas, sino conceptualizaciones hipotéticas de funciones mentales importantes.

  • El ELLO opera en el nivel inconsciente. responde al principio del placer y está compuesto de dos tipos de instintos biológicos o impulsos a los que llamó Eros y Thanatos. El Eros, o instinto de vida, ayuda a los individuos a sobrevivir; dirige las actividades que sustentan la vida como la respiración, la comida o el sexo. La energía creada por los impulsos de vida se conoce como libido. En contraste, el Thanatos o instinto de muerte, son una serie de fuerzas destructivas que están presentes en todos los seres vivos. Cuando la energía se dirige hacia otros, se expresa en agresiones y violencia. Freud pensaba que el Eros tiene es más poderos que el Thanatos, ya facilita que la gente sobreviva en vez de autodestruirse.

  • El YO (o ego) se desarrolla durante la infancia. Su objetivo es satisfacer las demandas del ELLO dentro de la aceptación social. En contraste con el ELLO, el YO sigue el principio de realidad y opera en el consciente y el subconsciente.

  • El SUPER-YO (o superego) es el responsable de asegurar que se siguen unos estándares morales, por lo que actúa con el principio de moralidad y nos motiva a actuar con un comportamiento socialmente aceptable y responsable. El SUPER-YO puede hacer a una persona sentirse culpable por no seguir las normas. Cuando hay un conflicto entre objetivos del ELLO y el SUPER-YO, el YO actúa como mediador. El YO posee mecanismos de defensa para prevenir la ansiedad de estos conflictos. Estos niveles o las instancias se superponen, es decir se integran y de este modo funciona el psiquismo humano. Este es un proceso que se va desde el momento en que una persona nace.

Cuando uno nace es todo ELLO, sus necesidades de alimentación, higiene, sueño y contacto deben satisfacerse inmediatamente, porque no posee la capacidad de espera, es decir se rige por un principio de placer, es impaciente. Poco a poco va aprendiendo a esperar, percibe que alguien lo alienta, distingue situaciones, es ese el momento en que surge el YO y a medida que va creciendo continúa con sus aprendizajes.

Entre estos aprendizajes distingue que hay cosas que no puede hacer y otras que sí, entonces es cuando comienza a formarse el SUPER-YO. Un niño va orientando su conducta según lo indicado por los adultos quienes le van otorgando premios o castigos según responda o no a las normas o indicaciones que estos dan.

Los mecanismos de defensa

Freud nos habla los mecanismos de defensa, como las técnicas del inconsciente, encargadas de minimizar las consecuencias de eventos demasiado intensos. De esta manera, a través de estos mecanismos, el individuo es capaz de funcionar con normalidad. Es una respuesta del YO, que se defiende tanto de la excesiva presión del ELLO, cuando éste reclama la satisfacción de los impulsos, como del desmesurado control del SUPER-YO; merced a ellos, el YO también se protege de la presencia de experiencias pasadas de tipo traumático.

Los mecanismos de defensa son modos incorrectos de resolver el conflicto psicológico y pueden dar lugar a trastornos en la mente, la conducta, y en los casos más extremos a la somatización del conflicto psicológico y las disfunciones físicas que lo expresan. Estos son algunos de los mecanismos de defensa:

Desplazamiento

Se refiere a la redirección de un impulso (habitualmente una agresión) hacia una persona o un objeto. Por ejemplo, alguien que se sienta frustrado con su jefe y le suelte una patada a su perro.

Sublimación

Es similar al desplazamiento, pero el impulso se canaliza hacia una forma más aceptable. Una pulsión sexual se sublima hacia una finalidad no sexual, apuntando a objetos valorados socialmente, como la actividad artística, la actividad física o la investigación intelectual.

Represión

Es el mecanismo que Freud descubrió primero. Hace referencia a que el YO borra eventos y pensamientos que serían dolorosos si se mantuvieran en el nivel consiente.

Proyección

Hace referencia a los individuos que atribuyen sus propios pensamientos, motivos o sentimientos, hacia otra persona. Las proyecciones más comunes pueden ser comportamientos agresivos que provocan un sentimiento de culpa, y fantasías o pensamientos sexuales.

Negación

Es el mecanismo por el cual el sujeto bloquea eventos externos para que no formen parte de la conciencia y trata aspectos evidentes de la realidad como si no existieran. Por ejemplo, un fumador que se niega a afrontar que fumar puede provocar serios problemas para su salud.

Estadios de la teoría de Freud

La época en la que el autor de la teoría psicosexual vivió, y en la que era habitual la fuerte represión de los deseos sexuales, sobretodo en el sexo femenino, Sigmund Freud entendió que existía una relación entre la neurosis y la represión sexual. Por lo tanto, era posible entender la naturaleza y la variedad de la enfermedad al conocer la historia sexual del paciente.

Freud consideraba que los niños nacen con un deseo sexual que deben satisfacer, y que existen una serie de estadios, durante los cuales el niño busca placer de diferentes objetos. Esto es lo que llevo a la parte más polémica de su teoría: la teoría del desarrollo psicosexual.

Etapa oral

Comienza con el nacimiento y continúa durante los primeros 18 meses de vida. Esta etapa se centran en el placer en la boca, esa es la zona erógena. El niño chupa todo lo que encuentra porque eso le resulta placentero y así conoce su entorno. Por lo tanto, en esta fase el niño ya experimenta con su sexualidad. Si el adulto, por ejemplo, le prohíbe que se chupe el dedo, la mano, etc. le está obstruyendo la posibilidad de explorarse y explorar su alrededor. Lo cual puede traer problemas futuros para el niño.

Etapa anal

La fase anal del desarrollo se produce entre los 18 meses y los tres años de edad. En esta etapa la preocupación del niño y sus padres gira alrededor del ano, es la etapa del control de esfínteres. El goce sexual para el niño está en la defecación. Él siente que entrega así, una producción de su cuerpo, una parte de sí mismo y por ello es tan importante para él.

Es una etapa de gran importancia y es fundamental que el control de esfínteres se haga progresivamente, sin presiones. Manejar mal esta etapa va a repercutir negativamente en comportamientos futuros.

Etapa fálica

La fase fálica de la teoría de Sigmund Freud comienza a los tres años y se extiende hasta los seis años. En esta etapa los genitales son el objeto de placer y aparece el interés por las diferencias sexuales y los genitales, por lo que es muy importante no reprimir y manejar debidamente este estadio, ya que se podría obstruir la capacidad de investigación, conocimiento y aprendizaje general. Freud asegura que los varones comienzan a experimentar sentimientos sexuales hacia sus madres y ven a sus padres como competidores, por lo que temen ser castrados, proceso que resulta en el Complejo de Edipo. Más tarde los niños se identifican con sus padres y reprimen los sentimientos hacia sus madres para dejar atrás esta fase.

Etapa de latencia

La fase de latencia de Freud se desarrolla entre los seis años y el inicio de la pubertad .Coincide con la etapa escolar y durante mucho tiempo se creyó, equivocadamente, que la sexualidad quedaba adormecida, latente. Lo que sucede es que durante este período el interés del niño se centra en conocer, aprender e investigar. Un buen manejo de las etapas anteriores, contribuye muy favorablemente al éxito escolar.

Etapa genital

Esta fase se da en la pubertad, y una vez más, el centro de atención recae en los genitales. Los individuos muestran curiosidad por la sexualidad genital y es básico que encuentren en sus padres y en el mundo adulto la apertura y disponibilidad para hablar de sexo y para aclarar y responder a sus dudas.

Análisis de los sueños

Freud consideraba que los sueños eran importantes para poder explicar lo que sucedía en el inconsciente, ya que mientras soñamos las defensas del YO no están presentes. Debido a esto, mucho material reprimido se hace consciente, aunque de una manera distorsionada. Recordar fragmentos de los sueños puede ayudar a destapar las emociones y los recuerdos enterrados. Por lo tanto, los sueños juegan un papel importante en la mente inconsciente y sirven para dar pistas de como éste opera.

Sigmund Freud distinguió entre contenido manifiesto (lo que se recuerda del sueño) y contenido latente, el significado simbólico del sueño (lo que intenta decir). El primero es superficial y el segundo se manifiesta a través del lenguaje de los sueños. El autor de la “Teoría de la interpretación de los sueños” menciona que todos los sueños representan la realización de un deseo por parte del soñador, incluso las pesadillas. Según su teoría, la "censura" de los sueños produce una distorsión de su contenido. Así que lo que puede parecer un conjunto de imágenes soñadas sin sentido, a través del análisis y de su método "descifrador", realmente puede ser un conjunto de ideas coherentes.

Su legado en el pensamiento occidental

Las ideas freudianas causaron un gran impacto, y su trabajo reunió a un amplio grupo de seguidores. Entre ellos se pueden citar: Karl Abraham, Sandor Ferenczi, Alfred AdlerCarl Gustav Jung, Otto Rank y Ernest Jones. Algunos, como Adler y Jung se fueron alejando de los principios de Freud y crearon su propia concepción psicológica.

No hay duda de que el psicoanálisis ha sido revolucionario para la psicología y ha servido como base para el desarrollo de una gran cantidad de teorías y escuelas psicológicas. En sus comienzos, e incluso en la actualidad, ha sido una doctrina que ha despertado grandes pasiones, a favor y en contra. Posiblemente una de las principales críticas, hace referencia a la falta de objetividad en la observación y la dificultad de derivar hipótesis específicas verificables a partir de esta teoría, pero por mucho que lo critiquen, en el desarrollo de la psicología, hay un antes y un después de este personaje célebre.

Referencias bibliográficas:

  • Arlow, B. (1964), Psychoanalytic Concepts and the Structural Theory. Nueva York: International Universities Press.
  • Borch-Jacobsen, M. (1996). Remembering Anna O.: A Century of Mystification. Londres: Routledge.
  • Chapman, C.N. (2007). Freud, Religion and Anxiety. Morrisville.
  • Crews, F., et al. The Memory Wars: Freud's Legacy in Dispute. New York: The New York Review of Books. pp. 206 - 212.
  • Edmunson, M. (2007). The Death of Sigmund Freud. Londres: Bloomsbury Publishing.
  • Grünbaum, A. (1984). The Foundations of Psychoanalysis: A Philosophical Critique. University of California Press.
  • Jones, E. (1953). Sigmund Freud: Life and Work, vol. 1. Londres: Hogarth Press.
  • Neu, J. (2003). Guía de Freud. Traducción Mario Santana. Madrid: Akal Cambridge.
  • Webster, R. (2005). Why Freud Was Wrong: Sin, Science and Psychoanalysis. Oxford: The Orwell Press.

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